Ya están disponibles las clasificaciones de la Carrera de Fondo del Aljarafe: www.corredorespopulares.es/
Podéis ver las fotografías las fotografías en www.buscaelmomento.com .
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De nuevo marcha a buen ritmo y tras unos 7 km nos encajamos en el cancelín, la entrada a la Raya Real. En este punto del camino nuestra compañera Blandine llegaba bastante fastidiada con una molestia en su pierna izquierda y aunque le ofrecimos la posibilidad de retirarse demostró la gran fortaleza psíquica que tiene. No obstante y para calmar las molestias Esteban le ofreció un ibuprofeno. Ya al sacar el botiquín de la mochila la cosa empezó a dar cierto miedo, aquello parecía de todo menos un botiquín. Tan solo decir que cuando sacó la carterilla del ibuprofeno se le empezó a desmoronar a Blandine entre los dedos, así y todo cerró los ojos mientras le resbalaba una lágrima por la mejilla y dijo “que sea lo que Dios quiera”. A partir de ese momento ya no solo iba con las molestias si no también agobiada por si se había intoxicado con el ibuprofeno.
Pues con más o menos gloria conseguimos llegar a Palacio. A estas alturas la gente se comía los bocadillos detrás de los árboles para que nadie los viera. Sacudida de pinrreles, mas cremita en los pies, nuevos calcetines y sale un primer grupo para acercar un coche al puente del ajolí por si las moscas. Blandine en un acto de heroísmo se tomó un paracetamol de Esteban, en las mismas condiciones que el Ibubrofeno. Cojeando y siempre acompañada por Pilar comenzó a andar mientras el resto terminábamos de prepararnos y cuando estaban a 150 metros Lopera les pegó un grito "QUE POR AHÍ NO ES". Tuvieron que desandar lo andado y cuando llegaron a nuestro lado resultó que sí que era por donde iban, bueno, menos mal que de francés andamos cortitos porque fue rumiando algo mientras miraba con cara de odio a Lopera.
PD: Ya sé que no llego al nivel de Domingo en esto de las crónicas, pero lo he intentado.

(Perfil de la prueba, vaya "napión")

Todos nos íbamos preguntando, si las prisas eran para no perder el autobús de vuelta, o si es que cerraban el "cancelín" a alguna hora, porque la verdad es que se marchaba fuerte. "Torrequemada", las obras de la SE-40. La noche se cerraba y caía un buen "relente", llegando bastante agrupados al Cortijo de La Juliana, donde los primeros en llegar, con total solidaridad y altruismo ocuparon el "único" escalón junto al transformador de electricidad y ya no nos pudimos sentar ninguno mas. Reponer fuerzas, hidratarnos, bueno también deshidratarnos (por lo de los pipises y eso) y mucho ánimo, sobre todo cuando nada más llegar los últimos, se gritó: "dos minutos y nos vamos, eh".

Luego el Camping, donde estaba previsto la primera paradita, para comer (al que todavía le quedara algo, porque mas de uno había venido todo el camino comiendo y apenas le quedaba el papel de plata, ofreciéndose a aligerar de peso las mochilas del resto de marchadores) arreglo de pieses y la consabida navaja, que lo mismo arregla una ampolla, que parte el bocadillo o "pelá" la naranjita. Esta vez la máquina de cervezas estaba llenita, lo cual fue de agradecer, además todos con la lección bien aprendida, llevábamos "cambio". El pobre Emilio le preguntaba a Lopera, si traía algo mas que el "puñaito cereales" y el actimel, porque encima lo traía "amarrao", para que no pudiera acercarse a la máquina. A estas alturas, hubo que abrigarse. Nos pusimos los chubasqueros y bragas de colores, cubriendo las orejitas (modelitos pá to los gustos). Al vernos unos a otros, se aligeró la marcha, pues las pintas eran de autentico "susto". Por cierto que alguien no se enteró bien de eso de usar calcetines ejecutivos, para que no entre arena en los zapatos y se trajo unos "pantys" de la mujer y otro peor informado, la faja . A estas alturas de la noche, nuestro compañero Alejandro, descubrió como por encanto, que sus bastones también eran "extensibles" y podía regular su altura (todos pensábamos que había perdido algo o que tenía algún problema de lumbago)
Y llegamos al "Quema" , tomándonos la foto de rigor, delante del "altarcito" conmemorativo. Hasta ahora el camino estaba bastante bien, duro y sin mucha arena, con lo que la marcha era relativamente cómoda. Disfrutando de la noche, de los olores y sonidos del camino, así como de la buena compañía y de las conversaciones mas variadas entre los marchadores. En un momento muy emotivo y sin que hayamos descubierto aún los motivos que justificaron tal efusión, se oyó, en el silencio de la noche, una voz angelical, que decía "Ricardo M a r i c o -n a ".


Empezaba a amanecer y apareció la arena ( una jartá de arena), pero casi al momento el camino se volvió intransitable ( piedras, barro, etc.), pues había desaparecido con las últimas lluvias y al parecer lo estaban reparando. Este tramo se hizo interminable. Aquí empezaron los codazos entre los de cabeza (si claro, me refiero a los que iban delante) por llegar el primero, como pudimos comprobar los que veníamos detrás, por los restos de "pellejo" que fueron dejaron en el camino. Lucha encarnizada, de los primeros, con Ricardo subido a la mochila de Luis de Juan y Justo arrastrando agarrado a las piernas de Antonio, incluso Rafa mordió a un almonteño que pasaba por allí, casi tiene que intervenir el Seprona. Para el próximo año la organización tiene previsto poner "fotofilis" en la entrada de la Aldea. Por cierto que el Comité de Competición ha detectado, que dos de los marchadores, han dado positivo en el control "anti-doping" (aunque no sabemos como, porque ni Ricardo, ni Justo atinaron a orinar dentro del bote) y van a ser descalificados de la prueba. también es verdad que en los puestos que entraron, tampoco van a desvirtuar la Clasificación General
Con que alegría llegamos nosotros al Puente del Ajolí, serían las 8,15h. Apenas nos pudimos parar (para no tener que quedarnos clavaos, dado lo "perjudicados que íbamos) y sacando fuerzas de donde ya no había, algunos decidimos salir trotando hasta la Ermita ( en concreto Joaquín y yo). Todo el grupo consiguió entrar por debajo de las 12 horas, lo cual ha sido todo un éxito. Blanca Paloma, cerveza y foto conmemorativa para el recuerdo. Anécdota de Rosa, que se dejó olvidados los bastones en la Ermita y cuando volvió a recogerlos todos los presentes, que la vieron antes entrar con ellos y andando malamente, empezaron a gritar "milagro, milagro".

